Adicta a él... es de aquellas novelas que te sorprenden nada más leer la primera página. A pesar de que la sinopsis pueda dar a entender al lector que se trata de la típica historia de amor entre el "chico malo y la chica buena", os aseguro que es mucho más que eso.
Narrada con un ingenio increíble,
Isabella nos adentra en la vida de Nathaniel Black,
el actor más famoso de Hollywood gracias a sus múltiples escándalos y a su potente atractivo,
y en la de Catherine Collins,
la asesora de imagen que nuestro protagonista se empeña en contratar para que limpie y mejore precisamente eso, su imagen.
El mundo de Catherine no podría ser más diferente al de Nathaniel, pero eso no le impide trabajar para el hombre más problemático de todos los tiempos.
Está dispuesta a demostrar a su familia que puede llevar las riendas de su vida por su propia cuenta, dedicarse a lo que a ella realmente le gusta, y qué mejor manera de demostrarlo que transformando al chico malo de la ciudad en un hombre decente y honorable. Desde luego, será un trabajo arduo para ella, por supuesto, porque
Nate no es una persona que se deje domar fácilmente y es experto en volver loco a cualquiera que se le acerque.
A pesar de ello,
entre Nathaniel y Catherine nace una conexión especial que pronto los convierte en algo más que "jefe y empleada". Ella ve en Nate una vulnerabilidad que hasta la fecha desconocía, y el hecho de que Catherine tenga el valor suficiente para hacerle frente, soportar sus berrinches e ignorar, aparentemente, claro, su gran atractivo, solo hace que él se sienta cada vez más atraído por ella.
Sin embargo,
en el mundo de Nate, las cosas no son nada fáciles. El amor no tiene cabida en su vida, mucho menos en su corazón, y lo que siente por Catherine parece no ser suficiente para dejar de lado ciertas "inclinaciones". A partir de ahí,
la autora nos muestra con maestría el mundo de las adicciones, la incapacidad de controlarnos a nosotros mismos cuando estás realmente enganchado a algo... o a alguien.
Es una delicia encontrarse con protagonistas tan carismáticos como los que ha creado Isabella. Nathaniel sufre cambios de humor repentinos, es incapaz de amar a una mujer y levanta muros indestructibles a su alrededor, pero es, a su vez, un hombre divertido, cariñoso y considerado de un modo encantador. Y Catherine, por su parte, es una luchadora nata, con clase y prestigio, que tiene muy claro lo que quiere, pero no siempre consigue mantener la cabeza fría y tiene sus propias debilidades, las mismas que la llevan a meterse en un mundo que no es el suyo y del que le es muy difícil salir, incluso cuando no tiene más remedio que admitir que su relación con Nate es la más tóxica de todas.
Así pues,
tenemos ante nosotros una historia original, ocurrente y escrita con una pluma exquisita, que se hace cada vez más adictiva a medida que vamos adentrándonos en ella. Los diálogos entre los personajes son chispeantes, irónicos, divertidos..., pero también crudos y reflexivos, lo que hace que
la obra sea una combinación «agridulce» maravillosa. La verdad es que la relación entre Nate y Catherine es una auténtica montaña rusa.
El trayecto está cargado de humor, pasión, disputas, incertidumbre y tensión, mucha tensión, y todo ello hace que el viaje sea, sencillamente, asombroso.
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Después de descubrir el talento de Isabella Marín, os aseguro que voy a repetir con ella sin pensármelo dos veces, y lo haré en cuanto salga la segunda parte de la bilogía, Antes de medianoche, que, si no estoy equivocada, ya está en proceso de corrección ♥
¿Qué me decís?
¿Habéis leído la novela?
¿Os ha llamado la atención?
¡Feliz fin de semana!
☺